Hola,soy Serpis,el agente literario de Alberto Báez. Ante las miles de lecturas que ha tenido el PROLOGO de la III parte, he sido autorizado a daros a leer los capítulos iniciales de la continuación de esta sin par y sin impar historia.
CAPÍTULO I
Consideración sobre Cide Hamete Benengeli
Harto sorprendente fue, que, al final de la segunda parte, Cide Hamete hiciera hablar a su pluma haciéndola decir que para ella sola nació don Quijote, pues ésta no es licencia de historiador,como lo era él, sino de novelador.
También sorprendióme que la muerte fuera suficiente evento para truncar la historia del sin par don Quijote (y sin impar pues el hidalgo sobrepuja todo sistema de medida).
Estando yo en estas cábalas, suspenso y descreído de que todo hubiera tocado a su remate, con el codo apoyado en el bufete y la mano en la mejilla sujetando mi ladeada cabeza, entróme en la mente el recuerdo de algo que se dijo al comienzo de la segunda parte.
En efeto, recordé cómo don Quijote indicó que de moros no se podía esperar verdad alguna porque son embelesadores, falsarios y quimeristas.
Busqué el final de la primera parte y allí comprobé que se da a entender que don Quijote murió ... Tomé luego las últimas líneas de la segunda parte y leí que el historiador árabe colgó la pluma, pero, ipsofacto, me pregunté si Cide Hamete no tendría más plumas, siendo, como había demostrado ser, tan aparejado, sobrado y preciso escudriñador de los átomos de esta historia.
¡Pardiez y que Dios confunda al turco!, que este relator
moro es maestro de despistaciones y cátedro de imprecisiones y ambigüedades (si bien es justo reconocer que no suele omitir severos juicios contra los de su nación cuando ha menester)
No satisfecho, pues, con el aparente óbito de la historia, aprestéme diligentemente a inquirir nuevas, fueran malas o buenas, sobre la leyenda.