Las circunstancias de la repoblación darán
lugar a una economía concreta, deformada, si se
quiere (con predominio de la ganadería). La Orden
de Calatrava se encargó a repoblar la actual
provincia de Ciudad Real. Esta orden tiene su origen en
1158 y recibe su nombre del castillo de Calatrava la Vieja,
de extraordinario valor estratégico por encontrarse
en una vía de comunicación de primer orden.
Aprobada por el Papa Alejandro III, estableció un
sistema, en el que los colones, vasallos libres de servidumbres,
podían acceder a la propiedad de la tierra. Y así creció una
sociedad influida en su forma de vida y en su mentalidad
por la austeridad de costumbres y por las normas de conducta
de los caballeros de dicha Orden.
Durante unos pocos años a finales del siglo XII
y principios del XIII la Orden de Calatrava se denominó Orden
de Salvatierra por ocupar el Castillo del mismo nombre.
Es en este mismo siglo, cuando los maestres se trasladaron
a Almagro , convirtiendo así la ciudad en
cabecera de la Orden.
Emprendida
la conquista de Andalucía por los reyes
cristianos, los caballeros de la Orden formaron siempre
la vanguardia, aumentando su poderío con las numerosas
donaciones de villas y fortalezas.
La orden de Calatrava
fue poderosa en tierras, villas,
fortalezas , así como por el número
de sus vasallos en sus posesiones esparcidas por toda
España. En no pocas ocasiones intervino en la
política nacional inclinándose según
conviniera a sus intereses. Tal poder tenía, que
hasta los Reyes Católicos para aplacar
la sed de riquezas del comendador Fernán Gómez
de Guzmán, desmembraron de la Corona la aldea
de Fuenteovejuna, en Córdoba, para entregársela.
Lo que sucedió, ya se sabe: el pueblo entero,
harto de soportar sus abusos, acabó ahorcándolo.
Al
final, los Reyes Católicos, incapaces de soportar
otro poder que no fuera el emanado de la Corona, determinaron
que había llegado la hora de dar fin a la Orden
de Calatrava, de modo que la misma quedaba incorporada
a la Corona tan pronto como muriera su Maestre.