


La Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén (conocida
también como Orden de Malta, desde que el emperador
Carlos V les cediera la posesión de esta isla) fue
la primera en aparecer de las dos grandes órdenes
militares europeas. Los orígenes de esta orden, fundada
en 1048 en Jerusalén por mercaderes de Amalfi,
fueron los de una simple cofradía piadosa, encargada
del mantenimiento de un hospital destinado a los peregrinos.
Colocada bajo la advocación del patriarca de Alejandría,
san Juan el Limosnero y tutelada por los benedictinos, la
Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén admitió ya a
partir de 1137 a caballeros en su seno.
Durante el gobierno
de Raimundo de Puy (1120-1160), la orden adquirió su definitivo carácter
militar, centrado
en la defensa de Tierra Santa y en la protección
a los peregrinos. En 1154, bajo el pontificado de Adriano
IV, los hospitalarios o sanjuanistas recibieron importantes
donaciones y, al año siguiente, se dotaron de unos
estatutos propios similares a los de los canónigos
premostratenses.
En
Castilla la Orden hizo su aparición por carta
de donación de Consuegra por Alfonso
IX en 1183 ; siendo posteriormente confirmada
por el Papa Lucio III. Aparte de la villa citada, que fue
su primera capital, el Priorato de la Orden estaba constituido
por las de Madridejos, Camuñas, Herencia, Urda, Tembleque,
Villacañas, Villarta, Arenas y Turleque, con el nombre
de "Priorato de Castilla" y capital en Consuegra;
y las de Villafranca, Quero, Alcázar y Argamasilla
de Alba, con el nombre de "Priorato de León" y
capital en Alcázar de San Juan. Esta subdivisión
fue consecuencia del litigio habido entre don Diego
de Toledo, hijo del Duque de Alba, y don Antonio de Zúñiga,
resuelto por Carlos I de modo salomónico.
La orden
nunca abandonó su primitiva función
asistencial, fundando de hecho numerosos hospitales en Francia
e Italia, por lo general cerca de los principales puertos de
peregrinación.
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