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Titirimundi 2007
Organiza: Junta de CyL
Hoy los títeres gozan de buena salud, o eso se puede pensar al comprobar los espectáculos, los festivales, los foros, la atención, en definitiva, que se les dedica. Pero no siempre fue así.
Ahora bien, ya estuvieran marginados o vilipendiados, ya fueran un arte menor para niños, ya se considerara a sus manipuladores magos o vulgares titiriteros, los títeres siempre han producido sobre el público un efecto de perturbadora identificación que a veces llevaba al más profundo rechazo. Con mucha frecuencia los estudiosos de este tipo de teatro se han ocupado de hacer su historia, de conocer sus orígenes, derroteros, variantes, tipos de marionetas, etc., pero han dejado de lado la gran pregunta, quizá ellos mismos, humanos al fin, impresionados: ¿Por qué, en distintas culturas, a distintos hombres, les produce siempre ese perturbador efecto de identificación?
Existe un subgénero pictórico que tiene a los monos por protagonistas. Se conoce con la palabra francesa, singerie, podríamos llamarlo "monerías", y representa a monos realizando labores humanas, entre ellas, algunas de las más altas en la cultura: pintan, modelan, coleccionan monedas y medallas, narran y representan el mundo. Remedan una faceta del individuo intelectual, aparentemente la más simple, la que responde a la sola imitación.
Y da la casualidad de que durante mucho tiempo también se llamó a los títeres "monos", porque, como éstos, imitaban las conductas, los movimientos, las emociones de los hombres. El lado burlesco y satírico de las singeries no está presente en los títeres porque son más dramáticos, pero sí su melancolía y el hecho de que necesitamos de figuras interpuestas para hablar de nosotros mismos, para reír y preguntar, o para dar alguna explicación sobre lo que somos, queremos o creemos ser. Sobre eso que no entendemos, el hecho de vivir y de morir. Y quizá el reiterado final a palos de los viejos títeres no sea sólo un motivo de risa chusca y primaria, sino la evidencia de una constante humana: el continuo desasosiego y la insatisfacción vital.
Pero seguramente estas son reflexiones muy oscuras para presentar un extraordinario festival de títeres. Acudamos a él como el niño antiguo que no conocía otras diversiones y que reía francamente con el final a palos, aunque luego, ya de mayor, encuentre en esos palos otro sentido. ¡Bienvenido Titirimundi, Segovia ya te echaba de menos!
Dr. Joaquín Álvarez Barrientos
Instituto de la Lengua Española.
Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Lugar: Varios escenearios Segovia (Segovia)
Web: www.titirimundi.com
Teléfono: 921 460 334
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