02/07/2007
Se recuperan los poemas y el legado humano de Simone Weil
La editorial Trotta acaba de sacar a la calle un libro que reúne todos sus poemas, inéditos hasta ahora en España
"La desgracia de los otros entró en mi carne", escribió Simone Weil. Esta frase vertebró todo el pensamiento y la vida de esta filósofa existencialista y mística, que también fue poeta y cuyo legado está más vivo que nunca con la publicación ahora de sus poemas inéditos y sus escritos históricos y políticos.
Simone Weil, que nació en París en 1909 y que murió con 34 años, cerca de Londres por una anorexia voluntaria al negarse a comer en solidaridad con los franceses de la zona ocupada durante la segunda guerra mundial, confesó antes de morir su deseo de ser considerada poeta antes que filósofa.
Ahora, la editorial Trotta, que está recuperando sus trabajos, acaba de sacar a la calle un libro que reúne todos sus poemas, inéditos hasta ahora en España, y que incluye también el drama que escribió con el nombre "Venecia salvada", donde recupera el estilo de las tragedias clásicas griegas y a su admirado Homero.
La pensadora y mística analizó e indagó siempre en las razones por las que la condición humana repetía constantemente las acciones bélicas.
Al mismo tiempo que se publican sus poemas también sale un volumen con sus escritos históricos y políticos y con prólogo de Francisco Fernández Buey.
Una novedad literaria que saluda con gran alegría el poeta y último premio Cervantes Antonio Gamoneda, para quien Simone Weil es un referente constante.
"Su existencialismo y misticismo, algo tan peculiar, en cierto modo fue un maridaje conflictivo y algo que le causó bastante sufrimiento. Sus libros de ensayo son extraordinarios y en el orden de las convicciones y en su sensibilidad estoy muy cerca", argumenta Gamoneda, quien no conoce todavía sus poemas.
Para Gamoneda, la sensibilidad de Weil con la condición obrera y la gente oprimida -ella llegó a abandonar temporalmente la docencia para trabajar en algunas fábricas de automóviles y poder conocer la alienación y el trabajo duro-, y su actuación en España ayudando al ejercito republicano, "más allá de su idealismo, es encomiable", subrayó el poeta.
El libro de poemas que ahora sale recoge la carta que Paul Valéry escribió a Simone Weil sobre la impresión que le produjeron los poemas que la filósofa francesa le envió para conocer su parecer.
Y es que Weil antes de morir escribió otra carta al escritor francés Joë Bousquet en la que le confesaba su deseo de ser considerada una poeta antes que una filósofa.
Los primeros poemas de juventud, con un claro contenido estético, ya apuntan sus inquietudes sociales y políticas, con una clara intención de trasladar su verdad con toda crudeza. En algunos de ellos muestra y hace referencia a la dura vida de los obreros en las fábricas, a "su penoso trabajo y a la ausencia de belleza y alegría.
"El duro metal brota de los moldes/ y el hierro ardiente se pliega y cede al martillo", escribe en "Prometeo" (1937), el dios encadenado con hierro ardiente a la roca por voluntad de Zeus.
Los últimos poemas de la autora: "Los astros", "El mar", "Necesidad" o "Las puertas", escritos en Marsella entre 1941 y 1942, se meten de lleno en el pensamiento de la filósofa, en donde los conceptos de "necesidad", "obediencia", "voluntad", espera", que luego desarrollaría Weil en sus ensayos "La espera de Dios" y "Pensamientos desordenados", siempre están presentes junto a la dignidad y el rechazo a la fuerza sobre el individuo.
El libro se cierra con "Venecia salvada", una tragedia que la autora empezó a escribir en 1940 y en la que continuó trabajando hasta su muerte, aunque quedó inconclusa. En ella Simone Weil narra "el sufrimiento del ser humano sometido a la necesidad impenetrable que lo impulsa a realizar actos que él mismo acaba aborreciendo".
(EFE)