Con motivo de cumplirse en 2005 el IV Centenario de la publicación de la primera parte de la novela más importante de la literatura universal, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, el Gobierno Regional, entre otras muchas iniciativas, ha trazado el corredor ecoturístico más largo de Europa:
“La Ruta de Don Quijote”
En su recorrido atraviesa los mismos escenarios naturales donde Cervantes situó las andanzas de un jinete enamorado y de su fiel escudero, convirtiendo el luminoso, ancho y profundo paisaje manchego en reflejo del mundo; y las aventuras y desventuras de sus héroes, en el resumen de cuantos delirios, ambiciones e ideales inalcanzables, inquietan todavía el corazón de todos y cada uno de los hombres.
Esta Ruta, que aspira a ser catalogada por sus valores culturales y medio-ambientales como Patrimonio de la Humanidad, invita a conocer la región elegida por Cervantes como cuna del Ingenioso Hidalgo, y ofrece al viajero el recorrido de unos parajes que desde hace 400 años forman parte de nuestra memoria.
La Ruta de Don Quijote, comienza en la milenaria ciudad de Toledo, capital de Castilla-La Mancha, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. En este primer tramo, el caminante podrá descubrir los famosos molinos de vientos, las plazas mayores, los castillos y la variada arquitectura popular, y comprobará la riqueza medioambiental que aportan las lagunas a toda esta zona.
Estos parajes no sólo nos permiten conocer alguno de los conjuntos monumentales más importantes de La Mancha, sino también acercarnos a una de las mayores extensiones lagunares españolas, paso imprescindible de las aves migratorias en su viaje entre Europa y Africa.
El tercer sector de la ruta nos conducirá hasta los límites de la Mancha por las soledades de unas sierras que sirvieron al caballero Don Quijote como lugar de retiro y meditación de sus nuevas y temerarias empresas.
Presencia humana ancestral, aguas termales, volcanes, bosque mediterráneo y dehesas junto a grandes extensiones de vid, olivo y cereal, castillos y fortalezas que son referentes de nuestra historia, conforman este tramo, también lleno de pasajes cervantinos.
Presencia humana ancestral, aguas termales, volcanes, bosque mediterráneo y dehesas junto a grandes extensiones de vid, olivo y cereal, castillos y fortalezas que son referentes de nuestra historia, conforman este tramo, también lleno de pasajes cervantinos.
Al norte de Albacete, la llanura manchega, también sabrá sorprender al caminante con hermosos cañones fluviales, como los que el río Júcar ha ido excavando con infinita paciencia.
Las andanzas del Ingenioso Hidalgo recorren de norte a sur el corazón manchego en este itinerario que comienza en Campo de Criptana, al pie de los famosos molinos situados en las cresterías de la Sierra de la Paz.
Nuestra marcha comienza a orillas del río Jabalón, que ofrece al viajero innumerables vestigios de su pasada actividad volcánica, en forma de cráteres y cuencos de lagunas. Es una tierra surcada por viejas cañada, que aún hoy recorren rebaños trashumantes, acostumbrados a la presencia del AVE, pero todavía temerosos de nuevos ataques del Caballero de la Triste Figura.
Al norte de Toledo, la comarca de La Sagra espera al viajero para permitirle conocer, además de la caza donde vivió Cervantes en Esquivias, el arte de El Greco en Illescas y el Parque Arqueológico de Carranque.
Un último itinerario de la Ruta de Don Quijote permite al viajero conocer el rico paisaje natural del límite norte de Castilla-La Mancha, que aún conserva interesantes ejemplos de arquitectura románica.