| La
cocina de Valdepañas y su entorno |
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La gastronomía del Campo
de Calatrava y del Campo de Montiel es genuina y típicamente manchegas,
basadas en la tradición popular, con elementos sencillos, naturales,
de temporada, sabiamente preparados, mezclados y presentados, que
hacen las delicias de todo el que los prueba. Una tierra como la manchega,
de clima extremo, fría en invierno y cálida en verano, tiene que adecuar
su dieta al medio físico y la cocina popular sabe hacer eso a las
mil maravillas.
El viajero en esta tierra podrá encontrar siempre platos a su gusto
allá por donde vaya en los campos de Calatrava o de Montiel y buenos
vinos de la tierra, lejos ya de las viejas y no siempre ciertas leyendas.
No se debe olvidar que estamos en una de las zonas productoras de
uno de los mejores quesos del mundo: el manchego.La repostería muestra
su clara inspiración árabe, no en vano estamos en tierra de conquista.
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Si el visitante tiene la
suerte de estar en Calzada de Calatrava podrá degustar tiznao,
migas, moje de harina de pitos, caldereta, pisto, asadillo, galianos
y hasta el llamativo ciquitroque, hecho a base de harina blanca,
patatas cocidas y guindillas picantes al gusto de los comensales.
Repostería ligada a la estación y dentro de ellas, los sabrosísimos
enaceitados que la tradición popular reinventa cada año por
Semana Santa. Vaya el viajero hasta Puebla del Príncipe,
el pequeño pueblo encumbrado en las inmediaciones de Sierra Morena
para degustar los llamados andrajos, hechos a base de conejo
o liebre, sin olvidar las migas y el ajo grande o |
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pequeño. Si el viajero llega
en época de caza, no desdeñe probar una perdiz roja o la carne
de ciervo. No hay que olvidar degustar los bien afamados jamones
del pueblo y los pasteles.
En San Carlos del Valle, «el pueblo de la plaza», como se le
conoce por su bellísima plaza, Monumento Nacional, que mandó construir
el rey Carlos III en el siglo XVIII. El pueblo tiene una visita obligada,
y su gastronomía manchega tiene peculiaridades que merecen la pena,
especialmente los dulces, como los nuégados, orilletas y rosquillos
bailaos, paciencias, mostillo y los testones.
No deje el viajero este pueblo sin degustar la famosa serranilla,
hecha a base de vino tinto, plátano, melocotón, azúcar, canela y hasta
pimienta. El pueblo también hace la popular zurra a base de
vino blanco, zumo de limón y algo de gaseosa.
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Siguiendo ruta gastronómica
por la zona podemos hacer parada en Santa Cruz de Los Cáñamos
y degustar en el Mesón de la Tía Eulalia los típicos productos de
matanza que hacen aún numerosos vecinos de este pueblo. Las
gachas de hígado, el ajo de tomate o de bacalao y la gacha-miga
también son típicas de la gastronomía del pueblo.
En Semana Santa se preparan flores, suspiros y borrachuelos
y el Viernes Santo se suele comer en casi todas las casas el potaje
de garbanzos con panetes. Otra peculiaridad gastronómica es preparar
para el día de San Bartolo pisto manchego con sandía.
Santa Cruz de Mudela existe un plato típico denominado Guisado
de trigo, hecho a base de trigo y garbanzos y muy recomendable
para todos los amantes del buen comer y de dejarse llevar por las
comidas conservadas hasta nuestros días por la sabiduría popular.
Santa Cruz de Mudela, como en general todos los pueblos de la zona,
ofrece al visitante una repostería típica y sencilla, elaborada con
esmero.
En Torre de Juan Abad, el pueblo ligado para siempre al
genial Quevedo, la gastronomía típica manchega alcanza cotas de importancia
en platos sencillos como las migas, el ajillo de gachas de almortas,
el pisto y los galianos a base de conejo guisado con torta de
pastores.Como en toda la zona, la abundante caza menor y mayor proporciona
la matería prima necesaria para ofrecer platos de temporada que los
buenos comedores sabrán degustar.
A la hora de elegir bebida, no hay que olvidar que estamos en zona
de La Mancha, una de nuestras dos Denominaciones de Orígen de vino,
con buenos caldos jóvenes, crianzas, reservas y hasta grandes reservas
si la ocasión lo merece.
Llegando a Torrenueva en nuestro recorrido por la zona,
debemos saber que en este pueblo se prepara el tradicional cocido
relleno, un plato no apto para desganados y dentro del panorama
de repostería, son riquísimos el mazapán y los llamados «dulces de
boda», que se sirven en todas las celebraciones matrimoniales junto
a las yemas. Si el viajero no dispone de tiempo para sentarse a comer,
puede conformarse con tapear en los bares céntricos con unos caracoles,
unos huevos con cebolla y un sencillo y sabroso pisto.
El pueblo ofrece también buenos quesos de oveja, aceite de oliva y
una excelente carne de cordero.
Villanueva de Franco, como se denominó en los años 50 a la vieja
Venta de Consolación, lugar manchego de avanzadilla hacia Andalucía,
ofrece una gastronomía sencilla y cuidada en la que destacan los platos
manchegos como el pisto, pipirrana, un plato frío y lleno de
contenido o el tiznao. La popular caldereta de cordero
también se hace y se recomienda a los visitantes amantes de los platos
de carne, sabrosos y digestivos.
En el capítulo de los postres hay que recordar la bizcochada,
cortadillos, mantecados, nuégados, mostillo y arrope de vendimia,
sin olvidar los buenos quesos de pastor, hechos a base de leche
de oveja merina con todos los requisitos de calidad exigidos por la
Denominación de Origen del Queso Manchego.
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Villanueva de los Infantes,
el bellísimo pueblo preñado de monumentos ofrece al visitante una
gastronomía cuidada y mimada a base de cocina manchega. Huevos
a la porreta, galianos, caldereta de cordero, chuletas a la gavilla,
pisto o las riquísimas tortitas de aceite, harina y leche, son
platos populares y disponibles en los numerosos bares y restaurantes
del pueblo.
El pueblo es rico en caza y ofrece en temporada perdiz, liebre
o ciervo preparado de varias maneras. Los derivados del cerdo gozan
de una merecida fama y pueden adquirirse en numerosos establecimientos.
LLegando a los postres no se pueden dejar pasar los deliciosos
y únicos «alfonsinos», que vende desde hace muchísimos años «La Providencia»,
una excelente confitería que forma parte del patrimonio del pueblo.
Viso del Marqués, ese lugar imprescindible para todo viajero de
la zona, lindante ya con Sierra Morena, ofrece lo mejor de su gastronomía
manchega en platos sencillos como migas, galianos y platos basados
en la abundante caza de la zona. |
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